La sostenibilidad se rige bajo el principio de asegurar las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, siempre sin renunciar a la protección del medioambiente, el crecimiento económico y el desarrollo social.
La emergencia climática nos obliga como consumidores a replantear los hábitos de vida y urge a empresas e instituciones a cambiar su propósito hacia una economía no lineal e inclusiva que tenga en cuenta lo social y lo ambiental.
Al planeta no le salen las cuentas si cada año agotamos los recursos. Ese desequilibrio denunciado por la ciencia es una preocupación compartida. Estamos llamados a adoptar la sostenibilidad como guía y a cambiar la forma de gestionar lo social, lo económico y lo ambiental. También a vivir según los ritmos y límites del planeta. La sostenibilidad no puede ser un término de moda.
Toca repensar la forma en que vivimos, nos movemos y vestimos, pero sobre todo nuestra forma de producir y consumir, basada en una economía lineal, de adquirir, usar y tirar. Por último, es clave que el proceso se mida sobre criterios de transparencia, de forma que no sea utilizado para hacer ‘greenwashing’ (lavado de imagen verde).
¿Qué significa el término de sostenibilidad?
La sostenibilidad se basa en el principio de asegurar las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras, siempre sin renunciar a la protección del medioambiente, el crecimiento económico y el desarrollo social.
¿Cuáles son los tipos de sostenibilidad?
Sostenibilidad ambiental: Es la gestión eficiente de recursos naturales en la actividad productiva, permitiendo su preservación para las necesidades futuras.
Sostenibilidad económica: Implica el uso de prácticas económicamente rentables que sean tanto social como ambientalmente responsables.
Sostenibilidad social: La sostenibilidad social busca fortalecer la cohesión y estabilidad de las poblaciones y su desarrollo vital.





