Robert Prevost, cardenal de EE.UU. y con nacionalidad peruana, ha sido elegido como el nuevo Papa, adoptando el nombre de León XIV. Su elección marca un momento significativo en la historia de la Iglesia Católica, destacando sus fuertes lazos con América Latina.
La tarde de este jueves se llenó de regocijo con la elección del nuevo papa. La chimenea de la Capilla Sixtina en el Vaticano dejó ver un humo blanco y, una hora después, el cardenal Dominique Mamberti publica el nombre del sucesor de Francisco.
Papa León XIV con 69 años, salió al balcón para iniciar este nuevo capítulo de la iglesia católica con un primer discurso de más de 40, 000 personas congregadas en la Plaza San Pedro.
El papa León XIV, de 69 años, salió al balcón y ofreció su primer discurso ante las más de 40.000 personas congregadas en la Plaza de San Pedro.

«Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado. Quisiera ofrecer un saludo de paz para sus familias, para todos ustedes, dondequiera que se encuentren. Que la paz sea con ustedes», expresó en italiano.
Robert Prevost, el nuevo Papa, tomará el nombre de León XIV. Esta elección ha generado una ola de entusiasmo y esperanza, especialmente entre los fieles latinoamericanos, dada su herencia peruana.
Prevost, conocido por su enfoque pastoral y su cercanía a las comunidades necesitadas, ha expresado su deseo de construir puentes entre diversas culturas y religiones. En sus primeras palabras tras ser electo, instó a los creyentes a unirse en la construcción de un mundo más solidario y comprensivo. «Ayúdennos y ayúdense a construir puentes», declaró, subrayando su intención de promover el diálogo interreligioso.
La elección de León XIV también ha sido celebrada en Perú, donde numerosos seguidores se congregaron para manifestar su alegría. Prevost es exobispo de Chiclayo y su ascenso al papado representa no solo un triunfo personal, sino también un reconocimiento del papel vital que América Latina desempeña dentro de la Iglesia Católica. A medida que León XIV comienza su papado, el mundo observa con interés sus próximos pasos y cómo abordará los desafíos contemporáneos que enfrenta la Iglesia. Con una visión renovadora y un fuerte compromiso social, se espera que su liderazgo inspire a muchos alrededor del mundo.





