En un contexto de crisis política, el nuevo anteproyecto de Constitución de Haití propone cambios significativos en la estructura del gobierno, destacando que el presidente pasaría a ser tanto el jefe de Estado como el jefe de Gobierno.
Este anteproyecto no solo redefine el papel del presidente, sino que también establece una edad mínima de 30 años para ocupar la presidencia, mientras que la edad mínima para ser diputado y alcalde se fijará en 21 años y para ser senador en 25 años. Estas modificaciones buscan fortalecer la figura del presidente en un momento crítico para el país, que enfrenta desafíos como la inestabilidad política y social.
El documento ha generado debates sobre la consolidación del poder ejecutivo y las posibles implicaciones para la democracia en Haití.
Los críticos advierten que este enfoque podría limitar la separación de poderes y aumentar los riesgos de autoritarismo. La discusión sobre esta propuesta es crucial para el futuro político y social del país.





