La ciudadana de nacionalidad venezolana Karla María Moya Boada ha sido declarada inocente en un juicio relacionado con supuestas infracciones a la Ley General de Salud 42-01. La resolución fue adoptada por el Tercer Tribunal Colegiado de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, que la exoneró por segunda vez de las imputaciones de practicar medicina estética sin la debida autorización en su clínica, «Láser Point Rejuvenation Center».
Moya Boada, quien se ha visto profundamente afectada por estas acusaciones, ha anunciado su intención de demandar a quienes la han señalado falsamente, describiendo la situación como una injuria devastadora para su carrera y su vida personal. «Me complace anunciar que, por segunda vez, se ha desestimado una acusación sin fundamento contra mi persona», declaró la doctora, quien enfatizó que nunca realizó procedimientos quirúrgicos ilegales.
Durante el proceso judicial, Moya Boada permaneció encarcelado durante cuatro meses en régimen de prisión preventiva, una situación que describió como un período de gran dificultad que afectó significativamente su estabilidad emocional y su situación económica, así como la de su familia. La profesional de la medicina también ha denunciado que parte de las acusaciones han sido realizadas por colegas venezolanos en República Dominicana, quienes, según su testimonio, intentaron dañar su reputación sin presentar pruebas válidas.
Moya expresó su gratitud a sus abogados y a los ciudadanos dominicanos que le brindaron su apoyo durante este desafiante período.
Comunicado
Hoy tengo unas palabras para los medios, estuve mucho tiempo en silencio y es grato para mí decir que hoy me place buscar la sentencia que por segunda vez y de manera definitiva me descarga de la injuria que fui víctima de ejercer medicina ilegal en la República Dominicana, lo que nunca hice a pesar de graduarme de medicina en mi país donde trabajé ejerciendo mi profesión de médico graduada en la Universidad Central de Venezuela. Vine a la República Dominicana, bella tierra que me ha escogido como mi segunda patria, a iniciar los trámites para un centro estético y especialidades médicas llamado Laser Point Rejuvenation Center, siempre ajustada a las leyes y a las normativas establecidas en el país, como fue demostrado en las dos sentencias de descargo producidas por el primer y el de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional. Quiero confirmar que nunca me presté a ejercer medicina ilegal y mucho a menos a realizar cirugías plásticas, como me acusaron mis destructores y colegas de mi mismo país, irradicados aquí en la República Dominicana.
Los que se prestaron a levantarme tan cruel acusación hicieron un daño increíble a mi imagen profesional y a mi estabilidad económica. Hoy 27 de mayo del presente año estoy libre de esta terrible pesadilla que me ha tocado vivir a mí y a mi familia. También quiero agradecer a los buenos dominicanos que a lo largo de este tortuoso proceso en el que sufrí cuatro meses de prisión, confiaron en mi honradez dándome su solidaridad y apoyo a lo largo del vía cruz y que me tocó vivir.
Como madre, hija y profesional he tenido que vivir momentos muy difíciles que nunca pensé vivir en este bello país que he elegido como mi segunda patria. He instruido a mis abogados a iniciar acciones legales contra los que se prestaron ante esta vil acusación, de lo que hoy ha sido y liberada gracias a Dios a la decisión de los tribunales y jueces que aplicaron su justa administración de justicia, recuperando así mi reputación como profesional y ser humano. Gracias.





