Renna O’Rourke, una influencer de 19 años de Arizona, falleció el 1 de junio tras participar en un peligroso reto viral conocido como “dusting”, que consiste en inhalar aerosoles de limpieza para computadoras con la intención de experimentar una breve sensación de euforia.

El “dusting” es una práctica que ha ganado popularidad en redes sociales como TikTok, donde jóvenes inhalan estos productos domésticos, que contienen químicos tóxicos capaces de desplazar el oxígeno en los pulmones y provocar daños graves en el corazón, hígado y cerebro. En el caso de Renna, tras varios días en cuidados intensivos, sufrió muerte cerebral y finalmente murió debido al síndrome de muerte súbita por inhalación.
La familia de Renna compartió su dolor a través de una campaña en GoFundMe y confirmó que la joven donó sus órganos, salvando la vida de al menos seis personas. Sus padres, Aaron y Dana O’Rourke, alertan sobre la facilidad con la que los adolescentes pueden obtener estos aerosoles, ya que no requieren identificación, son económicos, inodoros y no aparecen en pruebas de drogas convencionales.
Este caso ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la difusión de retos peligrosos. Aunque TikTok implementó medidas para bloquear búsquedas relacionadas y educar a sus usuarios, el contenido riesgoso sigue circulando.

Casos similares han ocurrido en otros países: en marzo de 2024, un niño británico de 11 años murió tras inhalar un aerosol en un reto viral, y en Australia, una adolescente de 13 años falleció tras imitar otra tendencia parecida.
Actualmente, no existe una regulación federal en Estados Unidos que controle la venta de estos productos a menores, lo que ha llevado a la familia O’Rourke a impulsar una reforma legal para prevenir tragedias similares.
Según datos recientes, el uso de inhalantes entre adolescentes ha mostrado un ligero repunte, y la DEA advierte que existen más de mil productos domésticos que pueden ser usados como inhalantes peligrosos, lo que convierte al “dusting” en un riesgo creciente y difícil de controlar. El doctor Randy Weisman, especialista en cuidados intensivos, explica que inhalar estos químicos puede ser mortal incluso tras una sola inhalación, ya que el gas reemplaza el oxígeno en el cuerpo, causando fallos cardíacos y respiratorios inmediatos.
La historia de Renna es un llamado urgente a la vigilancia y educación sobre los peligros de estas prácticas virales, que pueden tener consecuencias irreversibles en la vida de los jóvenes.





