Santo Domingo. — En una nueva acción contra el microtráfico, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), junto al Ministerio Público, llevó a cabo la tercera fase de un operativo en el sector Capotillo, Distrito Nacional. La intervención resultó en la detención de 21 personas y la incautación de más de 10,300 gramos de diversas sustancias ilegales.
La operación se desarrolló en la madrugada del jueves, con la participación de más de 70 agentes y la supervisión de 10 fiscales. Se realizaron 10 allanamientos simultáneos en diferentes puntos de esta zona densamente poblada, con el objetivo de desmantelar las redes de venta y distribución de drogas en la parte alta de la capital.
Entre las sustancias confiscadas destacan:
• 5,551 gramos de cocaína
• 3,059 gramos de marihuana
• 1,704 gramos de una sustancia sólida presuntamente crack
• 61 gramos de presunta molly
• 57 pastillas de éxtasis
En total, se decomisaron 10,375 gramos de drogas.
Además, las autoridades incautaron 18 balanzas, 11 teléfonos celulares, 4 máquinas tragamonedas, 2 computadoras portátiles, varias cajas de cigarrillos, RD$34,170 en efectivo, un dólar estadounidense y otros elementos vinculados al comercio ilegal de drogas.
Entre los arrestados hay siete hombres de nacionalidad haitiana, quienes fueron puestos bajo custodia de la Dirección General de Migración para los trámites legales correspondientes. Los detenidos serán presentados ante el Ministerio Público, que solicitará medidas de coerción por violar la Ley 50-88 sobre drogas y sustancias controladas.
Esta intervención es la tercera de gran envergadura en Capotillo. El fin de semana pasado, siete personas fueron arrestadas y se incautaron más de 10,000 gramos de drogas, junto a balanzas, radios y dinero en efectivo. Recientemente, también se desmanteló una red ilegal de videovigilancia en el sector, utilizada para alertar a los microtraficantes sobre la presencia policial.
Las autoridades reiteran su compromiso de mantener una vigilancia constante en Capotillo, con la meta de recuperar el control total del área, garantizar la seguridad de sus habitantes y facilitar un ambiente propicio para la vida cotidiana.
Este tipo de operativos forman parte de una estrategia nacional para combatir el microtráfico, que afecta la seguridad y calidad de vida en comunidades vulnerables. Según expertos en seguridad, la continuidad y coordinación interinstitucional son claves para desarticular estas redes y evitar que resurjan, lo que también contribuye a la reducción de delitos asociados como robos y violencia.





