La industria del plástico continúa rechazando su eliminación total en el país, abogando por una ley justa y con base en evidencia científica.
Representantes del sector plástico en la República Dominicana reiteraron su rechazo a la eliminación absoluta de estos materiales. En el contexto de las discusiones sobre la reforma de la Ley de Gestión Integral y Coprocesamiento de Residuos Sólidos, el gremio propuso un enfoque responsable que equilibre el desarrollo económico con el cuidado ambiental.
Durante el conversatorio “Rompiendo mitos sobre el plástico”, organizado por la Asociación Dominicana de la Industria del Plástico (Adiplast), líderes del sector destacaron la necesidad de una legislación que promueva la sostenibilidad sin afectar los medios de vida de miles de familias dominicanas.
Cristian Halaby Fernández, presidente de la Cámara Ambiental del Plástico de Colombia, subrayó que es posible avanzar hacia una República Dominicana más limpia sin comprometer el bienestar de sus ciudadanos. “Es el momento oportuno para hacer las cosas correctamente, sin perjudicar los ingresos ni los empleos. Necesitamos una ley que beneficie a todos”, expresó el ejecutivo.
Impacto económico y social del sector
Actualmente, la industria del plástico en el país está compuesta por más de 470 empresas. Estas generan alrededor de 42,000 empleos directos. Además, sus ventas anuales superan los RD$59,000 millones y las exportaciones sobrepasan los 700 millones de dólares, según datos compartidos por Adiplast.
José María Munné, director ejecutivo de la entidad, indicó que han sido parte activa en el diseño de la ley desde hace más de diez años. También han colaborado con su puesta en marcha desde el año 2020. “Este sector ha asumido su rol con responsabilidad”, señaló.
Uso del foam y alternativas biodegradables
Uno de los puntos debatidos en el evento fue el uso del foam o poliestireno expandido. Halaby aseguró que este material sí puede reciclarse. Incluso, afirmó que puede producirse con aditivos biodegradables sin comprometer su funcionalidad.
En ese sentido, Munné afirmó que las empresas locales ya han invertido en la incorporación de estos aditivos. El 100 % del foam producido en el país incluye componentes que aceleran su degradación. Lo más relevante, explicó, es que esto no ha generado un aumento en el precio para el consumidor final.
Además, Halaby advirtió que eliminar por completo los empaques plásticos sin alternativas viables podría causar efectos contraproducentes. “Podríamos ver un impacto ambiental y sanitario aún mayor si se dificulta la conservación, transporte e higiene de productos esenciales”, puntualizó.
Camino hacia una gestión responsable
Los voceros coincidieron en que el país necesita avanzar hacia un modelo de responsabilidad compartida. Esto implica que el gobierno, las empresas y la ciudadanía trabajen juntos para reducir el impacto ambiental sin frenar la actividad económica.
La propuesta del sector no busca perpetuar el uso desmedido de plásticos. Por el contrario, se enfoca en mejorar su manejo, fortalecer el reciclaje y promover soluciones basadas en ciencia e innovación.





