Amarilis Bueno, con el rostro marcado por el sufrimiento y las secuelas de siete cirugías, clama desde la comunidad Partido en Dajabón por protección y justicia. Su agresor, su propio hermano, Ramón Antonio Bueno Caba, permanece en prisión domiciliaria, viviendo justo al lado de su hogar, lo que la mantiene en constante miedo.
“Me atacó con un machete, me dio tres golpes, y ahora lo veo caminando libre, como si nada hubiera pasado. Me ha amenazado con terminar lo que empezó”, confesó Amarilis entre lágrimas durante una entrevista en el programa Impacto Fronterizo.
La víctima vive con temor permanente, incapaz de dormir tranquila o salir sin el riesgo de encontrarse con su agresor. Ramón Antonio fue acusado de tentativa de homicidio, pero la justicia le otorgó prisión en casa, una medida que ha generado indignación en la comunidad local.
Amarilis denuncia que su hermano no respeta las restricciones impuestas: “Está más en la calle que en su casa, me lo cruzo todo el tiempo”. Además, vecinos aseguran que no es la primera vez que Ramón Antonio ejerce violencia contra familiares, lo que agrava la preocupación por la seguridad de Amarilis y su entorno.
Un caso que refleja un problema recurrente en muchas comunidades dominicanas, donde las medidas judiciales no siempre garantizan la protección efectiva de las víctimas de violencia intrafamiliar.



Expertos en derechos humanos recomiendan reforzar los mecanismos de seguimiento y control para evitar que agresores en prisión domiciliaria continúen intimidando o dañando a sus víctimas.





