Este lunes 23 de junio, al mediodía, Santo Domingo fue testigo de un impresionante halo solar, un fenómeno óptico que crea un anillo luminoso alrededor del Sol. Este efecto se produce cuando la luz solar atraviesa cristales de hielo suspendidos en las capas altas de la atmósfera, especialmente en nubes del tipo cirrostratos, que se encuentran entre 5 y 10 kilómetros de altura.
La luz se desvía al pasar por estos cristales hexagonales, dispersándose y formando un brillante círculo alrededor del Sol. Aunque no es un fenómeno inusual, su aparición siempre resulta llamativa cuando las condiciones atmosféricas son las adecuadas: humedad elevada en las capas altas, presencia de nubes delgadas y cristales de hielo bien alineados.

Este fenómeno no solo es un espectáculo visual, sino que también indica la presencia de nubes cirrostratos, las cuales a veces pueden anticipar cambios en el clima, como la llegada de un frente frío o tormentas en las próximas horas o días. Así, observar un halo solar puede ser una señal natural que nos conecta con los procesos atmosféricos en curso.





