Un total de 160 ciudadanos estadounidenses, de un grupo de 2.000 que se encontraban en Israel, aterrizaron el pasado martes en el Aeropuerto Internacional de Tampa, en Florida, tras haber sido evacuados del país en guerra. La operación se complicó debido a un ataque de misiles.
Entre ellos se encontraba la joven estudiante Rachel Ghermiziam, quien había viajado a Israel con sus amigas y fue la primera en aparecer por la puerta de llegadas del aeropuerto, donde familiares y amigos se congregaban emocionados con globos y pancartas que decían «Welcome back home» (bienvenidos de vuelta a casa).
«En ocasiones, experimentaba un estado de nerviosismo debido a la frecuente activación de las alarmas», confesó la joven, quien se mostró satisfecha y serena tras su arribo a Estados Unidos en el vuelo que aterrizó a las 9:52, hora local (13:52, hora GMT).
Los pasajeros, entre los que se encontraba el senador republicano del estado de Florida, Jay Collins, viajaron desde Israel hasta la isla de Chipre y luego continuaron en un chárter de la compañía Omni Air International hasta Tampa, con la Grey Bull Rescue Foundation (GBRF), una organización sin ánimo de lucro que está ayudando a coordinar las evacuaciones de emergencia.
Olivia Loughran, gestora de la GBRF, explicó que en este vuelo viajaron 160 personas, el quinto que evacúa a estadounidenses, y todos fueron trasladados al Aeropuerto Internacional de Tampa, con el apoyo del Gobierno de Florida.
El senador Collins reivindicó el papel del gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, pues «los otros 49 estados no han dado ningún paso».
Con este vuelo, alrededor de 2000 personas ya han vuelto a EE. UU., y en estos momentos hay otro vuelo en ruta hacia el país norteamericano, informaron los miembros de la GBRF.





