Desde el 1 de julio, varias instituciones públicas implementaron un nuevo horario laboral para sus empleados, con el objetivo de mejorar la gestión y movilidad en el Gran Santo Domingo. Sin embargo, no todas las oficinas han adoptado esta medida por completo.
Por ejemplo, en la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (Ogtic), con sedes en Megacentro y Sambil, el horario sigue siendo el tradicional. Allí, el personal trabaja en dos turnos: de 8:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 8:00 p.m., incluyendo atención los sábados de 9:00 a.m. a 6:00 p.m. Según una empleada, este esquema se mantiene porque brindan servicios directos al público y requieren horarios flexibles.
Este cambio afecta la rutina diaria de algunos trabajadores. Una colaboradora explicó que el nuevo horario propuesto (7:00 a.m. a 3:00 p.m.) complicaría su organización familiar, pues debe dejar a sus hijas en el colegio y en el cuidado infantil, algo difícil de coordinar con el horario temprano.
En la Dirección General de Pasaportes, también ubicada en Megacentro, se mantiene el sistema de dos turnos similares, con atención hasta las 7:30 p.m. El supervisor general, Celian Terrero, comentó que llevan casi un año trabajando con ese horario y que, por ahora, no han tenido inconvenientes.
El Gobierno lanzó el 18 de junio el plan “RD se Mueve”, que busca mejorar el tránsito en la capital mediante ajustes como el cambio de horarios para empleados públicos y restricciones en giros vehiculares. Las nuevas jornadas laborales se dividen en dos bloques: de 7:00 a.m. a 3:00 p.m. y de 7:30 a.m. a 3:30 p.m. Para instituciones con alta afluencia (más de 1,000 visitas diarias), se establecen dos turnos extendidos, hasta las 9:00 p.m.
Este ajuste pretende reducir el tráfico en horas pico y facilitar la atención ciudadana, pero su implementación aún enfrenta desafíos en algunas oficinas, que mantienen sus horarios tradicionales para no afectar la atención ni la logística interna.
Según expertos en gestión pública, la flexibilidad en los horarios puede mejorar la productividad y la satisfacción laboral, pero requiere un equilibrio que considere las necesidades del personal y del público. Por ello, la transición a nuevos horarios debe ser gradual y con comunicación clara para evitar contratiempos.





