Durante la ceremonia de premiación del Mundial de Clubes, Donald Trump decidió no saludar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y en cambio se unió a la celebración con los jugadores del Chelsea al momento de levantar el trofeo. Este gesto llamó la atención, ya que es habitual que las autoridades deportivas y políticas interactúen en este tipo de eventos. La actitud de Trump refleja una postura más cercana al equipo ganador que a la organización del torneo.





