Un avión Boeing 767 de Delta Airlines que despegaba del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles tuvo que regresar de inmediato y aterrizar de emergencia el 18 de julio debido a un incendio en uno de sus motores. El vuelo, con destino a Atlanta, dio media vuelta poco después del despegue para garantizar la seguridad de los pasajeros y la tripulación.
Este incidente se suma a una serie de eventos que han puesto bajo atención la seguridad de ciertos modelos de Boeing en los últimos años, aunque cada caso se investiga de forma individual para determinar las causas específicas. En este vuelo, la rápida actuación de la tripulación y los protocolos de emergencia fueron clave para evitar mayores riesgos.
Las autoridades aeroportuarias y Delta Airlines confirmaron que no hubo heridos y que el avión fue inspeccionado exhaustivamente tras el incidente. Boeing continúa colaborando con las investigaciones para evaluar el estado de sus aviones y mantener la confianza en la seguridad aérea.





