Según las evidencias disponibles, la actividad sexual entre los jóvenes es menos frecuente de lo que se suele percibir socialmente. El monto de dinero en su poder es inferior al que sus padres poseían en su juventud. Es evidente que el nivel de vida de sus abuelos era significativamente superior al suyo.
Esta conclusión se sustenta en los resultados de los estudios realizados al respecto. Jean Twenge, psicóloga de la Universidad de San Diego, ha documentado una disminución en la actividad sexual de los ciudadanos estadounidenses. La generación silenciosa, compuesta por individuos nacidos en los años treinta y cuarenta, demostró un notable dinamismo durante su juventud y, además, experimentó el mayor aumento en la tasa de natalidad.
Como resultado del análisis realizado, se concluye que las familias numerosas de los años cincuenta a setenta fueron el contexto en el que crecieron los denominados baby boomers. Estos últimos disminuyeron ligeramente la velocidad del pistón. Sin embargo, no alcanza el mismo nivel que el segmento demográfico que actualmente oscila entre los 18 y los 29 años, es decir, el grupo predominante de millennials y la primera generación de la generación Z. Casi uno de cada cuatro individuos (el 23 %) no ha mantenido relaciones sexuales en el último año.
Twenge apunta como factor decisivo a la disminución del porcentaje de individuos con pareja estable entre los veinteañeros. Pero el asunto es complejo y trae a los expertos de cabeza. Y choca, además, con la idea preconcebida de que en los tiempos de Tinder (aplicación para ligar) y del ‘sexteo’ (el envío de mensajes de contenido sexual) lo de irse a la cama acompañado era más fácil que nunca. Pues no. Incluso los que no duermen solos tienen que competir con el teléfono móvil de su pareja, la tableta o la tele a la hora de captar su atención en el dormitorio. El revolcón puede esperar cuando estás viendo una serie. Total, si solo faltan tres capítulos para acabar la temporada…
Un fenómeno global
La culpa no es solo del streaming, por supuesto. La revista The Atlantic, en un exhaustivo informe, habla de una «recesión sexual» en toda regla. Generalizada y mundial, que no solo afecta a los estadounidenses, sino que se extiende por otros países desarrollados, cuyos jóvenes están cortados por el mismo patrón. el de las redes sociales y la vida digital. Los holandeses, que en 2012 perdían la virginidad a los 17, ahora esperan casi hasta los 19 para estrenarse. En Finlandia se ha constatado un descenso del deseo sexual femenino.
El descenso de las relaciones se constata lo mismo en Estados Unidos que en Finlandia, pero Japón es un caso singular. El 43 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 34 años sigue siendo virgen
Por su parte, el British Medical Journal señala que solo cuatro de cada diez hombres y mujeres de 16 a 44 años han tenido sexo al menos una vez por semana en el último mes.
En España, el último barómetro de la empresa de preservativos Control señala que el 64 por ciento de los jóvenes tiene, como mucho, una relación sexual por semana, menos de lo que quisieran. Ni siquiera los suecos (y las suecas) se salvan, al parecer por culpa del estrés, y por eso el Gobierno incentiva la paternidad con todo tipo de ayudas para que la tasa de nacimientos no decaiga.





