El Hospital Salvador B. Gautier, ubicado en el Distrito Nacional, enfrenta una grave crisis de deterioro, que afecta directamente la atención y la dignidad de sus pacientes, según alertó el cardiólogo Fulgencio Severino, jefe de cardiología del centro.
Severino denunció que la emergencia es el área más afectada debido a la escasez de camas y a las condiciones precarias en que se atienden los casos. “Muchos pacientes llegan con situaciones graves, pero no hay camas disponibles para hospitalizarlos, por lo que deben permanecer hasta dos semanas en camillas inapropiadas dentro de la sala de urgencias”, explicó durante una entrevista en la radio 91 FM.
El médico detalló que estas camillas, usadas como camas provisionales, no garantizan el confort ni la intimidad, ya que hombres y mujeres comparten un espacio amplio y abierto, sin divisiones que protejan su privacidad. Esto, añadió, constituye una violación a la dignidad humana.
Además, Severino indicó que muchas habitaciones del hospital están cerradas porque no reúnen las condiciones necesarias para alojar a los pacientes, agravando la saturación en la emergencia. La falta de mantenimiento estructural ha dejado muchas áreas en estado de abandono, complicando la convivencia y la atención médica adecuada.
El Servicio Nacional de Salud (SNS) reconoce la situación, pero las soluciones han sido lentas y poco concretas. El especialista mencionó que el hospital ha solicitado mejoras desde hace años y recientemente se recibió una visita oficial, quedando a la espera de un plan para recuperar el funcionamiento óptimo de las salas y la emergencia.
Para aliviar la crisis, Severino recalcó la importancia de primero habilitar las habitaciones cerradas, lo que permitiría que los pacientes hospitalizados puedan salir del área de emergencia, reduciendo el hacinamiento y mejorando la calidad del cuidado.
Este problema no es exclusivo del Hospital Gautier; es parte de una tendencia más amplia en varios centros de salud públicos del país, donde la falta de inversión en infraestructura y personal afecta la capacidad para brindar una atención digna y eficaz. La situación urge una respuesta inmediata para garantizar que los pacientes reciban un trato respetuoso y condiciones adecuadas durante su recuperación.





