Víctor Robles, jardinero dominicano de los Marineros de Seattle, mostró su frustración durante un juego de rehabilitación en las ligas menores. Mientras enfrentaba a los Tacoma Rainiers, equipo afiliado de Triple-A, Robles fue golpeado por un lanzamiento en la tercera entrada. En respuesta, lanzó su bate hacia el pitcher Joey Estes de Las Vegas, lo que llevó a su expulsión.
Este no fue un hecho aislado: en cinco juegos contra Las Vegas, Robles ha recibido cuatro pelotazos, hecho que amplifica la presión y molestia del jugador. Tras el incidente, Robles protagonizó una escena en el dugout lanzando objetos al campo, reflejando la tensión acumulada.
El pelotero de 28 años está en Tacoma tras recuperarse de una dislocación en el hombro izquierdo sufrida en abril por una espectacular atrapada en San Francisco. Antes de la lesión, su desempeño era sólido con promedio de bateo de .273 y varios robos de base.
El día siguiente, Robles ofreció una disculpa pública en Instagram, reconociendo que permitió que la frustración dominara su conducta. También compartió que ha pasado por momentos difíciles fuera del terreno, incluyendo la pérdida reciente de su madre, lo que ha afectado su estado emocional durante la rehabilitación.
Robles expresó compromiso para mejorar tanto como jugador como persona, valorando el respeto que debe prevalecer dentro del béisbol y agradeciendo el apoyo recibido. Este episodio pone en evidencia el reto que enfrentan los atletas en recuperación, donde presión física y mental conviven y pueden desencadenar reacciones inesperadas.





