El presidente Nayib Bukele ha decidido revolucionar el sistema educativo salvadoreño con un enfoque riguroso y estructurado bajo la dirección de la capitana de las Fuerzas Armadas, Karla Trigueros, nombrada ministra de Educación. Su objetivo principal es restaurar la disciplina en las escuelas públicas, donde en el pasado surgieron las pandillas que afectaron al país por más de 30 años.
Trigueros introdujo una orden que exige a los estudiantes asistir con uniformes limpios y cortes de cabello adecuados, además de saludar respetuosamente a los profesores cada día. Estas normas, aunque antiguas, se habían ido perdiendo con el tiempo, en parte porque muchos docentes temían imponer disciplina ante la amenaza de las pandillas que en algún momento dominaron las instituciones educativas.
En las últimas semanas, las autoridades capturaron a cerca de 40 estudiantes ligados a pandillas en colegios públicos de la capital, quienes intimidaban a sus compañeros. La Fiscalía ha reportado casos de agresiones físicas y sexuales, así como consumo de drogas entre estos jóvenes.
El Sindicato de Maestros mostró apoyo al plan, aunque resaltó la necesidad de ajustar las leyes de protección infantil para permitir una disciplina efectiva sin temor a sanciones contra los docentes.
La presencia de una militar al frente del ministerio ha generado debate público, pero Bukele defendió la medida señalando que es vital transformar la educación para construir el país que sueña. En un colegio de San Salvador, la nueva normativa se puso en práctica con revisiones diarias del uniforme y la presentación personal, donde algunos alumnos recibieron asesoría para mejorar su disciplina.
Padres de familia, como María Barrera y Josefina Segovia, manifestaron su respaldo a las medidas y están colaborando para que sus hijos cumplan con las reglas, incluso llevando a sus hijos a la barbería para adaptarse a los nuevos estándares.
Sin embargo, la abogada de derechos humanos Jayme Magaña advirtió que la situación económica puede ser un obstáculo para muchas familias, quienes podrían no contar con los recursos para mantener las exigencias de limpieza y cortes de cabello. En respuesta, algunas alcaldías han comenzado a ofrecer cortes de cabello gratuitos para apoyar a las comunidades.
El trabajo conjunto entre el gobierno, profesores, padres y autoridades locales busca devolver el orden y evitar que las pandillas vuelvan a infiltrar las escuelas, marcando un cambio profundo en la educación y convivencia estudiantil en El Salvador.





