Casi dos décadas de predominio político han llegado a su fin. El partido de izquierda Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia ha obtenido únicamente dos escaños en la Cámara de Diputados y ha perdido su representación en el Senado ante los resultados oficiales de las elecciones del 17 de agosto, presentados el pasado martes por el Tribunal Supremo Electoral.
El centrista Rodrigo Paz y el conservador Jorge «Tuto» Quiroga están habilitados para una histórica segunda vuelta presidencial el 19 de octubre. Se prevé que el Tribunal realice la convocatoria para la segunda vuelta electoral el miércoles.
De un total de 166 asambleístas, el partido de Paz obtuvo 65, mientras que el de Quiroga obtuvo 51. Por su parte, la alianza del empresario Samuel Doria Medina se adjudicó 32 representantes. Asimismo, la agrupación Súmate, liderada por el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, consiguió seis legisladores.
“Lo que estamos viendo es un desplazamiento hacia la centroderecha del bloque nacional popular como llamó el MAS a sus bases sociales. Hay un desmembramiento en varios pedazos”, dijo la comunicadora política Verónica Rocha.
En las anteriores elecciones de 2020 el MAS había obtenido 96 asambleístas, lo que le permitió controlar dos tercios del Congreso. Pero la crisis económica y la disputa entre el exmandatario Evo Morales (2006-2019) y el actual presidenta Luis Arce por el control del partido lo llevaron a su peor elección.
Fracturado, el MAS llevó este año como candidato a la presidencia al exministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, quien obtuvo 3,17% de los votos, sólo unas décimas por encima del mínimo exigido por la ley para que el partido conserve su personería jurídica.
El mejor posicionado de la izquierda fue el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien se postuló por una fuerza disidente del oficialismo y alcanzó 8,5% de los votos, obteniendo una representación de ocho diputados.
Otros dos partidos menores se repartieron los asambleístas restantes.
Arce culpó a Morales por la derrota de la izquierda en las elecciones para las que el exgobernante llamó a votar nulo, que llegó al récord de 19,87% cuando en anteriores comicios rondaba el 4%.
“El MAS está prácticamente muerto como partido, como movimiento; está acabado”, dijo Diego von Vacano, politólogo especializado en América Latina y profesor en la Universidad de Texas A&M. Esto ”muestra el fin de la izquierda en Bolivia, pero también que Evo Morales sigue siendo una voz y una fuerza muy poderosa en la política”, agregó.
Los resultados muestran que ninguna de las fuerzas obtuvo los dos tercios que se necesitan para aprobar las leyes y así poder poner en marcha su plan de gobierno, por lo que el ganador del balotaje “va a necesitar hacer pactos entre las fuerzas para poder avanzar”, dijo el analista político Carlos Saavedra.





