Internet ha transformado significativamente la forma en que las personas establecen relaciones amorosas. Sin embargo, es crucial evaluar el impacto real de esta tecnología en la calidad de las relaciones humanas. Un estudio exhaustivo de alcance global, que ha analizado datos de más de 6600 individuos en 50 países, revela que la práctica de establecer relaciones afectivas a través de medios digitales se ha tornado cada vez más habitual, particularmente entre aquellos que han iniciado su vínculo sentimental con posterioridad al año 2010.
Este fenómeno, caracterizado por la aparición de relaciones amorosas en el contexto de las nuevas tecnologías, parece estar regido por un conjunto de normas que podrían estar comprometiendo la estabilidad y la longevidad de estas relaciones. Internet ofrece un acceso aparentemente ilimitado a un conjunto de parejas potenciales. Si bien esta abundancia podría ayudar a las personas a encontrar la pareja ideal, en la práctica, suele generar una sobrecarga de opciones.
El estudio mencionado contradice investigaciones previas que sugerían que las personas de zonas rurales tendrían más probabilidades de buscar pareja en Internet debido a limitaciones geográficas.
El estudio, realizado por un equipo internacional de investigadores dirigido por la doctora Marta Kowal de la Universidad de Wroclaw, con contribuciones de expertos de la Universidad Nacional Australiana (ANU), utilizó datos representativos a nivel nacional de 50 países de todo el mundo recopilados por el Being Human Lab de la Universidad de Wroclaw, dirigido por S. Craig Roberts.
Un equipo de investigadores de renombre llevó a cabo un estudio exhaustivo que abarcó a 6646 individuos en relaciones de pareja. El estudio examinó meticulosamente los métodos empleados para encontrar pareja y el impacto que estos métodos tuvieron en la satisfacción de las relaciones.
En promedio, el 16 % de los participantes conocieron a sus parejas por Internet, cifra que aumenta al 21 por ciento entre aquellos que iniciaron sus relaciones románticas después de 2010.
«Los participantes que conocieron a sus parejas en línea informaron una menor satisfacción en la relación y una menor intensidad del amor experimentado, incluyendo intimidad, pasión y compromiso, en comparación con los que se conocieron fuera de línea», señala el coautor del estudio y estudiante de doctorado de la ANU, Adam Bode.
Según los investigadores, varios factores podrían explicar los hallazgos del estudio, incluido el hecho de que las parejas que se conocen fuera de línea tienden a ser más homógamas (o tienen características similares) que las que se conocen en línea.
«Los antecedentes sociales y educativos similares pueden influir positivamente en la calidad de las relaciones al fomentar un mayor apoyo y aceptación social, experiencias de vida compartidas y una alineación de valores y visiones del mundo», afirma Bode.
Contrariamente a hallazgos anteriores, tampoco encontraron evidencia de que las personas más jóvenes fueran más propensas a conocer pareja en un entorno web. Esto sugiere que navegar por los espacios en línea se ha vuelto accesible para todos los grupos de edad.
Los investigadores creen que las motivaciones para las citas por aplicaciones o ‘on line’ han evolucionado con la «cultura del deslizamiento», que describe la naturaleza inmediata de las aplicaciones de citas y donde prevalece la prioridad del atractivo físico por sobre un proceso de selección exhaustivo.
Mientras que los primeros usuarios buscaban parejas para toda la vida, los usuarios modernos buscan cada vez más relaciones casuales. Esta tendencia hacia relaciones a corto plazo y menos comprometidas puede, a su vez, contribuir a una menor calidad de la relación.





