La posibilidad de que el arroz dominicano entre a los mercados internacionales se reactiva con propuestas que incluyen su venta en diversas presentaciones y subproductos, como galletitas y espaguetis.
Este planteamiento se enfrenta a la prohibición del Consejo de Seguridad Alimentaria, que ha restringido la exportación del cereal, a pesar de que el país es autosuficiente en su producción.
Recientemente, representantes de la National Supermarket Association (NSA) de Estados Unidos, que agrupa más de 600 supermercados en la costa este y maneja un volumen de bienes superior a los 16 mil millones de dólares, manifestaron su interés en incluir el arroz dominicano en sus anaqueles. Aunque la NSA no compra directamente, colabora con brokers que abastecen a sus asociados y están considerando campañas que destaquen el origen del producto, específicamente dirigidas a la diáspora.
Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), destacó que la normativa actual crea distorsiones, ya que el enfoque debería ser producir para la exportación, no solo para cubrir excedentes. Benítez aseguró que el arroz dominicano tiene potencial en el exterior, especialmente a través de la diversificación en subproductos.
En el intercambio participaron marcas de peso en el mercado local como CoopeArroz, Pimco y La Garza. El vicepresidente de operaciones de esta última firma, Felipe Tomás, recordó que ya se han realizado exportaciones puntuales a islas del Caribe y a Estados Unidos, aunque limitadas, y advirtió que el mayor reto es competir con el arroz estadounidense, que logra colocar grandes volúmenes en el mercado global a precios bajos. Sin embargo, afirmó que la calidad y el sabor del arroz dominicano pueden posicionarlo en nichos específicos, sobre todo en el mercado nostálgico de la diáspora y entre consumidores que buscan productos diferenciados.
El debate se produjo en el marco del XXVII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, celebrado del 3 al 5 de septiembre en Punta Cana, bajo el lema “Retos al 2036: Estrategias institucionales para duplicar las exportaciones agropecuarias y agroindustriales de la República Dominicana”. Allí, Mandy Pimentel, de Arroz Pimco y expresidente de Asociación de Dueños de Factorías de Arroz –Adofa-, destacó que durante décadas se ha trabajado en la calidad del grano en aspectos como textura, sabor y presentación, hasta alcanzar estándares casi insuperables. “El reto no es el precio, porque en Estados Unidos hay arroces que se venden más caros que el promedio internacional, sino garantizar la continuidad de la oferta”, subrayó.
Cristino Durán, director del Proyecto Bio-Arroz, planteó que el cereal puede insertarse en el segmento de productos nostálgicos que mueve la diáspora dominicana, recordando que Estados Unidos consume 80 millones de quintales de arroz al año, de los cuales importa 34 millones. “Podemos hacer pininos en ese mercado”, sostuvo.





