La educadora Ana María Santana fue hallada muerta en unos matorrales detrás de su residencia de la Urbanización Rondón, al sur de Hato Mayor del Rey.
Las investigaciones apuntan a un suicidio, pero el cuerpo fue enviado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) de San Pedro de Macorís para que se le practicara una autopsia que determinara la causa real de la muerte.
Al lugar de la tragedia acudieron las autoridades policiales, médicas y judiciales, quienes acordonaron la zona para evitar que se alteraran las pruebas que pudieran esclarecer lo sucedido.
Johanna Santana, como era conocida por sus compañeros, trabajaba en la escuela básica Emiliano Lizardo, del sector Punta de Garza, donde ayer no se presentó a trabajar.
Algunas compañeras manifestaron que llevaba varios días con el rostro triste y sin alegría.
Según una fuente que pidió mantener el anonimato, la víctima recibía presiones de un prestamista que la acosaba constantemente.





