Durante años, se ha promovido la idea de que el mejor sexo es espontáneo, es decir, encuentros impulsivos, llenos de deseo y sin planificación. Sin embargo, la comunidad científica ha desacreditado este mito.
De acuerdo con la psicóloga Amy Muise, directora del Sexual Health and Relationships Lab, las parejas que planifican sus encuentros sexuales experimentan un disfrute comparable o incluso superior al de aquellos que no planifican. Un estudio próximo a publicarse, citado por The Wall Street Journal, revela que informar a las parejas sobre los beneficios de planificar el sexo no solo aumenta la frecuencia de los encuentros, sino también el placer.
Muise explica que la anticipación puede convertirse en un estímulo poderoso y que planificar demuestra compromiso y prioridad en la relación. Por su parte, Laurie Mintz, terapeuta sexual, añade que tratar esos momentos como “citas especiales” puede reavivar la emoción y recordar la etapa de seducción del inicio de la relación.
Los expertos coinciden en que no se trata de eliminar la espontaneidad, sino de integrar la planificación como una herramienta para fortalecer la conexión emocional y sexual.
La clave, dicen, está en la comunicación abierta, la flexibilidad y en adaptar la vida sexual a las necesidades reales de cada pareja. Compartir fantasías, ajustar expectativas y priorizar la intimidad consciente puede ser, al final, la mejor receta para mantener viva la pasión.





