La relación entre los Tigres del Licey y dos figuras clave, Jairo Asencio y Anderson Hernández, ha llegado a su fin después de varias décadas. El equipo anunció la salida de Asencio, el cerrador más destacado en la historia del club y líder en salvamentos en la Liga Dominicana, junto con Hernández, pieza fundamental durante 25 años como coach de infield.
Aunque el equipo justificó estas salidas con un comunicado que agradece “la entrega y disposición” de ambos, el mensaje breve y formal revela posibles tensiones internas más allá del desempeño deportivo. Este tipo de despedida resulta fría para dos íconos que marcaron generaciones y que cuentan con un profundo valor sentimental para los fanáticos.
Jairo Asencio dejó una huella imborrable al lanzar en 344 partidos para el Licey, con estadísticas que incluyen un WHIP de 1.16 y una efectividad de 2.57 a lo largo de su carrera. Durante su mejor etapa, era el responsable de cerrar los juegos con la confianza del público. Sin embargo, en la temporada 2025-26 tuvo un rendimiento bajo, lo que pudo acelerar su salida, aunque la situación parece ser más compleja que las cifras.
En cuanto a Anderson Hernández, su rol trascendió el terreno al ser una de las caras visibles del equipo por más de dos décadas, incluso enfrentando amenazas durante la semifinal de 2012 por su lealtad al Licey. Su partida representa una pausa en un vínculo histórico que, como en muchos lazos duraderos, ha sabido combinar orgullo, pasión y también desafíos.
Estas decisiones reflejan no solo la necesidad de cambios por mal rendimiento, sino también tensiones internas que el club prefirió resolver de raíz. Para los seguidores, es un momento de cerrar un ciclo y valorar la huella imborrable que estos dos personajes dejaron en una de las franquicias más emblemáticas del béisbol dominicano.
Adiós a dos leyendas del Licey: Se rompe una era histórica se despiden Asencio y Hernández

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