El conflicto entre residentes del Distrito Municipal La Cuaba y la empresa Relleno Sanitario Oakhouse volvió a intensificarse este domingo, cuando un grupo de personas, supuestamente provenientes de comunidades externas, llegó a la zona para manifestarse a favor de la instalación de una planta de reciclaje de residuos sólidos que la comunidad rechaza por considerarla perjudicial para el medio ambiente y la vocación ecoturística del área.
Los manifestantes que apoyaban el proyecto arribaron en guaguas, motocicletas y a pie, pero los recibieron con piedras, palos y golpes por residentes de La Cuaba, lo que generó un fuerte enfrentamiento que obligó a la Policía Nacional a intervenir mediante gases lacrimógenos para dispersar a ambos grupos.
Ariel Peña, uno de los voceros comunitarios, afirmó que personas de Pedro Brand, Manoguayabo, Los Alcarrizos, Herrera y otros sectores se movilizaron por dinero para respaldar la obra. Sostuvo además que el chofer de una de las guaguas lo engañaron al decirle que se dirigían a un retiro religioso.
Tensión en aumento
La tensión aumentó cuando la comunidad detuvo el vehículo, desmontó a sus ocupantes y destruyó afiches y volantes que promovían el proyecto. Uno de los materiales decía: “Señores, una planta de reciclaje no es un vertedero como promueven un grupo de individuos distorsionistas”. Los manifestantes pro-proyecto acusaron a sus opositores de “difamar y distorsionar” información para obtener beneficios de supuestos inversionistas.
Sin embargo, el regidor de La Cuaba, Lego Vizcaíno, reiteró la posición de la comunidad, afirmando que se pretende instalar ”un vertedero disfrazado de planta de reciclaje” y que las resoluciones emitidas por el Ministerio de Medio Ambiente describen el proyecto como un relleno sanitario.
Vizcaíno acusó a figuras políticas locales de respaldar el proyecto, entre ellos al exalcalde de Pedro Brand, Wilson Paniagua; al exalcalde de Los Alcarrizos, Cristian Encarnación; y al actual alcalde de Pedro Brand, Ramón Pascual Gómez “El Mello”. Según el edil, estas acciones responden a intereses económicos.
Mientras que el comunitario Sandy Samuel advirtió que los habitantes están dispuestos a defender la zona “con muerte y sangre”, y acusó al síndico local de haber recibido dinero para apoyar la obra.





