Durante su intervención en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial, en Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ironizó públicamente sobre su homólogo francés, Emmanuel Macron, por usar lentes de sol durante su discurso en la misma cumbre.
“Cuando llamé a Emmanuel Macron, ayer lo vi con esas hermosas gafas de sol. ¿Qué demonios pasó? Pero lo vi mostrarse duro”, comentó Trump ante empresarios y líderes internacionales, mientras abordaba su política de alineación de los precios de los medicamentos con los de otros países.
La frase, pronunciada en tono jocoso, provocó reacciones inmediatas por tratarse de un escenario tradicionalmente sobrio, donde cada gesto entre jefes de Estado suele leerse también en clave política.
Entre la ironía personal y el mensaje político
Tras la burla, Trump matizó su comentario y aseguró que mantiene una buena relación personal con el presidente francés. “Empecé con Emmanuel, que probablemente también esté aquí. Y me cae bien. De verdad, me cae bien. Difícil de creer, ¿verdad?”, afirmó.
El mandatario estadounidense también incluyó al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, señalando que ambos líderes son “liberales” y que enfrentan el reto de “enderezar sus países”. Trump aseguró que, aunque son críticos cuando él no está presente, su trato cambia cuando interactúan directamente.
El episodio se produce en un contexto de tensiones diplomáticas recientes, especialmente tras los desacuerdos por Groenlandia y el rol de Estados Unidos en la seguridad global, reforzando el estilo confrontacional y personalista que Trump imprime a su política exterior.





