Tras una primera semana de bombardeos en Irán dirigida contra dirigentes de la República Islámica, infraestructuras de seguridad y el aparato represivo del Estado, los ataques están alcanzando ahora instalaciones que afectan directamente a la población civil. En Teherán, varias infraestructuras petroleras han sido atacadas, mientras que en Baréin embestidas iraníes dañaron una planta de desalinización de agua.
Durante la noche del sábado 7 al domingo 8 de marzo, enormes columnas de humo y llamas fueron visibles en numerosos barrios de la capital iraní después de que depósitos de combustible fueran alcanzados. Algunos tanques continuaban ardiendo varias horas después de los ataques.
El cielo de Teherán, una ciudad de más de 10 millones de habitantes, amaneció el domingo cubierto por una espesa capa de humo y partículas. Internautas también informaron sobre una “lluvia” de partículas negras, acompañada de fotografías de autos y edificios ennegrecidos.
“Las consecuencias sanitarias son importantes, porque las partículas que caen son especialmente tóxicas y peligrosas. Pueden provocar efectos graves en la salud e incluso aumentar a largo plazo ciertos riesgos de cáncer”, explica Jonathan Piron, historiador y especialista en Irán del centro de investigación Etopia, en Bruselas.
En una metrópoli del tamaño de Teherán, el impacto potencial es aún más preocupante porque afecta a toda la población, “especialmente a los más vulnerables, como niños, personas mayores o quienes ya padecen problemas respiratorios”. La situación resulta aún más delicada si se tiene en cuenta que la ciudad ya enfrenta regularmente altos niveles de contaminación atmosférica.
Según imágenes difundidas en redes sociales y testimonios recogidos por la ONG Human Rights Activists (Hrana), con sede en Estados Unidos, varios lugares fueron alcanzados el sábado en distintos barrios de Teherán, especialmente en los alrededores de Shahran, en el noroeste; Aghdasieh y Sohanak, en el noreste; así como en instalaciones petroleras de Shahr-e Rey y Fardis, en Karaj.
¿Agua contaminada?
Las imágenes difundidas el sábado también muestran hidrocarburos fluyendo por las alcantarillas a lo largo de varias calles de la ciudad, algunas de las cuales llegaron a incendiarse. Esta situación supone además un riesgo para los recursos de agua potable.
“Con la lluvia, estos elementos entrarán en el suelo y penetrarán en ciertas capas de los acuíferos subterráneos, que ya se encuentran en una situación problemática”, advierte Jonathan Piron, quien investiga sobre la gestión del agua en Irán desde hace varios años.
En cuanto a las presas cercanas a la capital, que suministran gran parte del agua corriente de la ciudad, aún se desconoce si han sido alcanzadas. “La cuestión será saber si Irán tiene la capacidad suficiente para filtrar esta agua potencialmente contaminada y si existen suficientes plantas de tratamiento para garantizar que el agua distribuida a la población siga siendo potable”, añade el especialista.
“Por el momento, el agua del grifo no ha cambiado de color”, relató a France 24 una habitante de la capital que utiliza una VPN para sortear la censura iraní. “Hace tiempo instalamos filtros para usar el agua corriente”, afirma, en una ciudad que en los últimos meses ya ha enfrentado episodios de escasez y contaminación de acuíferos.
Los ataques estadounidense-israelíes también han afectado el suministro de combustible de la capital. Los depósitos atacados desempeñaban un papel clave en la distribución de gasolina en Teherán.
“Los depósitos de gasolina alcanzados abastecen a la capital. Como consecuencia, algunas estaciones permanecen cerradas y los automovilistas no pueden repostar. Las autoridades han pedido a la población que evite desplazarse en automóvil, salvo en caso de emergencia. Es un problema más en la vida cotidiana de los iraníes”, explica Siavosh Ghazi, corresponsal de France 24 en Teherán.
En un contexto en el que algunas familias buscan abandonar las zonas más expuestas tras los bombardeos, estas perturbaciones podrían limitar las posibilidades de desplazamiento, alerta la ONG Hrana.
Por ahora confinada a Teherán y sus alrededores, la contaminación atmosférica provocada por los ataques a instalaciones petroleras podría extenderse a otras zonas de Medio Oriente en un conflicto que continúa escalando.
El lunes por la mañana, un dron iraní impactó el complejo petrolero de Al-Mu’amirah, en Baréin.
Al mismo tiempo, Arabia Saudita anunció haber interceptado y destruido dos oleadas de drones dirigidos al campo petrolero de Shaybah, en el sureste del país. Además, un campo petrolero gestionado por una empresa estadounidense fue atacado el viernes en el Kurdistán iraquí





