En Austin, Texas, Carmen Mejía, de 54 años, recuperó su libertad tras pasar 22 años y 7 meses encarcelada por un crimen que nunca cometió. La Corte de Apelaciones Penales de Texas determinó que Mejía es “realmente inocente” del homicidio de un bebé de 10 meses ocurrido en 2003. El error judicial se debió a testimonios médicos inválidos y evidencia perdida, mientras que expertos presentados por la fiscalía afirmaron falsamente que las lesiones solo podían ser intencionales. Carmen fue separada de sus cuatro hijos y condenada a cadena perpetua pese a no tener antecedentes penales.
El caso fue revisado por el Innocence Project y la Conviction Integrity Unit del Travis County DA, donde expertos en quemaduras y seguridad doméstica demostraron que las lesiones del bebé eran consistentes con un accidente. En 2025, la forense original cambió su dictamen de homicidio a accidente. Durante la audiencia, el juez P. David Wahlberg firmó la exoneración de Mejía con lágrimas en los ojos, aunque advirtió que ICE podría detenerla en las próximas 48 horas debido a su estatus migratorio temporal como ciudadana hondureña residente en EE. UU. por 30 años. Los abogados de la defensa destacaron la fortaleza y resiliencia de Mejía frente a los años de injusticia y separación familiar.





