La ciudad de Nueva York se alista para prohibir el uso de teléfonos celulares en las escuelas públicas durante el próximo ciclo escolar 2025-2026. Esta medida, que busca mejorar la concentración y el rendimiento académico de los estudiantes, fue anunciada tras la aprobación de una nueva ley estatal.
La decisión responde a preocupaciones sobre el impacto negativo que los dispositivos móviles pueden tener en el ambiente escolar. Las autoridades educativas enfatizan que la prohibición permitirá a los estudiantes enfocarse mejor en sus estudios y minimizará las distracciones durante las clases.
Además, se reitera que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no podrán ingresar a los centros educativos para arrestar a estudiantes, garantizando así un entorno más seguro para todos. Esta medida se suma a otros esfuerzos por crear un ambiente escolar más propicio para el aprendizaje y la seguridad de los alumnos.
«Es una verdadera distracción que nuestros jóvenes tengan sus teléfonos en las escuelas, pero también es un problema de seguridad pública. Promueve la violencia estudiantil y el acoso escolar. Muchas peleas se graban y se propagan por todo el sistema, y solo queremos tener un entorno donde los niños puedan aprender», indicó el alcalde de la Gran Manzana, Eric Adams.
La implementación de esta ley fue una decisión tomada por la gobernadora de Nueva York
Sin embargo, Adams hizo hincapié en que la decisión de la ley fue tomada por la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, y que el estado no está proporcionando los fondos que la ciudad considera necesarios.
Hochul logró esta histórica victoria como parte del acuerdo sobre el Presupuesto Estatal del Año Fiscal 2026. Tras el acuerdo alcanzado y la promulgación del Presupuesto Estatal del Año Fiscal 2026, la política de «escuelas sin distracciones» del estado de Nueva York entrará en vigor este otoño para el año escolar 2025-2026.
Avilés-Ramos reafirmó hoy que las instituciones educativas de Nueva York continúan siendo espacios seguros en los que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) no tiene la facultad de llevar a cabo deportaciones de individuos en situación migratoria irregular, debido al temor de que se realicen deportaciones aleatorias. Esta preocupación ha aumentado desde que Donald Trump retornó a la Casa Blanca y declaró que deportar a los inmigrantes en situación irregular era una de sus principales prioridades.
El pasado 21 de mayo, el estudiante venezolano Dylan López Contreras fue detenido por agentes de inmigración tras asistir a una audiencia en un tribunal relacionada con su estatus migratorio.
Esta semana, la Alcaldía ha anunciado que la ciudad se ha unido al caso legal con la figura de «amicus curiae» en apoyo al joven de 20 años, residente en El Bronx, que no posee antecedentes penales.
Este incidente constituye un punto de inflexión, ya que representa la primera ocasión en la que se produce la detención de un estudiante del sistema educativo público de Nueva York por parte de ICE.
«Nuestra prioridad es perseguir a los delincuentes, no a aquellos que se comportan de manera correcta», declaró Adams a los medios de comunicación.





