La República Dominicana ha solicitado a los países del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que respalden la propuesta del secretario general de la organización, António Guterres, para que la misión multinacional en Haití se transforme en una misión híbrida bajo el liderazgo logístico y operativo de Naciones Unidas.
En la carta divulgada el jueves por la portavoz del Gobierno, con la firma del presidente Luis Abinader y los expresidentes Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, se considera que esta modalidad híbrida «permitiría superar los obstáculos financieros y operativos que hoy limitan la capacidad de respuesta» de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad en Haití (MSS), actualmente encabezada por Kenia y con el aval de la ONU.
Según la perspectiva de Abinader, Mejía, Fernández y Medina, esto asegura adicionalmente «el cumplimiento de los estándares internacionales en materia de derechos humanos, transparencia y rendición de cuentas».
Se advierte que, en ausencia de una revitalización expedita y efectiva de la MSS, Haití podría enfrentar el riesgo de ser influenciado de manera significativa por organizaciones como Viv Ansam y Gran Grif, lo que podría resultar en su transformación en un centro regional para el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos de alcance internacional, con consecuencias graves para la región del Caribe y las Américas en su conjunto.
Por ello, instan a los destinatarios de la misiva a que interpongan sus «buenos oficios para que el Consejo de Seguridad conozca y adopte» la propuesta de Guterres.
Únicamente así, agregan los firmantes, «sería posible restaurar el orden público en Haití y allanar el camino hacia un proceso democrático y legítimo liderado por los propios haitianos».
Afirman que una resolución al respecto no debería exceder el mes de junio, dada la situación en Haití y la próxima rotación de efectivos kenianos en la MSS en julio, ya que esta comenzó su despliegue en Haití en junio de 2024.
En la carta se habla de un «progresivo deterioro de la situación en Haití», desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 hasta convertirse hoy en «uno de los países más violentos e inseguros del mundo».
La carta ha sido enviada a los jefes de Estado o de Gobierno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido), así como a los dirigentes de los otros diez países que conforman actualmente ese órgano (Argelia, Dinamarca, Eslovenia, Grecia, Guyana, Pakistán, Panamá, República de Corea, Sierra Leona y Somalia).
En los primeros tres meses de este año, 1.617 personas perdieron la vida y otras 580 resultaron heridas debido a la violencia generada por bandas armadas, grupos de autodefensa y miembros no organizados de la población, así como por las operaciones de las fuerzas de seguridad, de acuerdo con datos de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (Binuh).
En el año 2024, la violencia en Haití provocó un total de 5.626 fallecidos, lo que representa un aumento de mil personas en comparación con el año anterior. Además, se registraron 2.213 heridos y 1.494 secuestros, según cifras confirmadas por la ONU.
Asimismo, es importante destacar que la violencia ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas.





