Cada 7 de junio se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Síndrome de Tourette, una fecha dedicada a aumentar el conocimiento sobre este trastorno neurológico que afecta el control de movimientos y sonidos involuntarios.
El Síndrome de Tourette suele manifestarse en la infancia o adolescencia, antes de los 18 años, con tics motores y vocales repetitivos que no pueden controlarse, como parpadeos constantes, encogerse de hombros, aclarar la garganta o emitir sonidos involuntarios. Estos síntomas varían en intensidad y pueden mejorar con la edad, aunque en algunos casos persisten en la adultez.
Lamentablemente, quienes viven con este síndrome enfrentan con frecuencia el rechazo, el acoso y la incomprensión social, lo que dificulta su integración y bienestar emocional. Por eso, esta jornada busca difundir información confiable y promover la empatía hacia los pacientes y sus familias.
La iniciativa para establecer este día fue impulsada por la Sociedad Europea para el Estudio del Síndrome de Tourette, en honor a la doctora Mary Robertson, una pionera en la investigación y tratamiento de esta condición, cuyo cumpleaños es el 7 de junio.
Es importante destacar que el diagnóstico del Síndrome de Tourette se realiza tras descartar otras causas, como efectos secundarios de medicamentos o enfermedades neurológicas diferentes. Aunque no existe una cura definitiva, el apoyo familiar, escolar y social es clave para que las personas con Tourette puedan desarrollar una vida plena y productiva.
Además, recientes estudios sugieren que la comprensión y aceptación social, junto con terapias conductuales, pueden reducir significativamente el impacto de los tics, mejorando la calidad de vida de quienes lo padecen.
¿Cómo podemos ayudar?
- Informándonos correctamente sobre el síndrome.
- Evitando el estigma y la discriminación.
- Apoyando a quienes conviven con Tourette con paciencia y respeto.
Este 7 de junio, sumemos voces para derribar mitos y construir una sociedad más inclusiva y solidaria.





