En un contexto caracterizado por la creciente tensión en la frontera entre República Dominicana y Haití, el Instituto Duartiano ha emitido una respuesta contundente a un artículo publicado por Vatican News.
Según el presidente de la institución, Wilson Gómez, el reportaje forma parte de una campaña internacional destinada a desacreditar a la República Dominicana, país que históricamente ha sido uno de los principales aliados de Haití en momentos críticos.
El artículo de Vatican News, firmado por la periodista Greta Giglio, describe a más de un millón de migrantes haitianos en territorio dominicano como «refugiados», denunciando condiciones de «extrema vulnerabilidad» tanto en Haití como en suelo dominicano. Sin embargo, Gómez sostiene que estas afirmaciones carecen de fundamento y buscan manipular la realidad de las relaciones bilaterales.
De acuerdo con la publicación del Vaticano, numerosos ciudadanos haitianos se enfrentan a serios riesgos en República Dominicana, como consecuencia de la vulneración sistemática de sus derechos fundamentales. Un testimonio central proviene de la hermana María Eugenia Vázquez, misionera scalabriniana en Santo Domingo, quien relata cómo mujeres embarazadas evitan hospitales por temor a ser deportadas.
El texto también aborda las políticas migratorias dominicanas, señalando que estas no ofrecen soluciones adecuadas para los migrantes. Según la agencia de noticias del Vaticano, la situación refleja una crisis humanitaria ignorada que requiere atención urgente.
El Instituto Duartiano rechaza de manera respetuosa estas acusaciones y las califica de «absolutamente injustas». Según Wilson Gómez, la República Dominicana ha proporcionado asistencia a Haití a lo largo de varias décadas, abarcando desde apoyo económico hasta asistencia médica y alimentaria. Además, se enfatiza que conceder documentos a migrantes en situación irregular constituiría una violación a principios constitucionales fundamentales, como el de no intervención en asuntos internos de otros países.
Gómez reitera la importancia de que el país mantenga su política de repatriaciones y enfatiza la responsabilidad del sector empresarial en la contratación de mano de obra extranjera. Se destaca la importancia de fomentar salarios y condiciones laborales más favorables para los ciudadanos dominicanos, lo que reduciría la dependencia de mano de obra haitiana.
La relación entre República Dominicana y Haití ha sido y continúa siendo, desde el proceso de independencia de ambos países en el siglo XIX, sumamente compleja. A lo largo de los años, diversas tensiones migratorias, económicas y culturales han configurado la actual convivencia. En la actualidad, la inestabilidad política y social en Haití ha intensificado la migración hacia el territorio dominicano, generando debates sobre cómo abordar este fenómeno sin comprometer la seguridad nacional.
El gobierno de Luis Abinader ha implementado medidas más rigurosas en la frontera, mientras que los sectores empresariales solicitan la regularización de los trabajadores haitianos. Este choque de intereses refleja la complejidad del dilema que enfrenta el país.
El Instituto Duartiano insta al Estado a implementar una estrategia diplomática de carácter internacional con el objetivo de contrarrestar lo que ha calificado como una narrativa falsa sobre la situación migratoria. De manera simultánea, instituciones como la Iglesia Católica y organizaciones de derechos humanos mantienen su insistencia en la implementación de políticas más inclusivas.
El simposio organizado por el Instituto, titulado «Situación de crisis de Haití y su implicación para la República Dominicana», buscó generar un espacio de diálogo entre expertos. Entre los temas de relevancia abordados, cabe destacar la defensa de la frontera, la soberanía territorial y la necesidad imperante de un enfoque trinitario fundamentado en la unidad, el trabajo y el progreso.





