El papa León XIV sorprendió al mundo al aparecer en una audiencia pública en la Plaza de San Pedro vistiendo su tradicional sotana blanca junto a una gorra negra con el logo de los Chicago White Sox, su equipo favorito de béisbol.
Nacido en Chicago, Illinois, el pontífice de 69 años es un seguidor declarado de los Medias Blancas desde su juventud, un amor que ha mantenido vivo incluso después de convertirse en líder de la Iglesia Católica.
Esta muestra de apoyo coincidió con el esperado juego entre los Medias Blancas y los Astros, una reedición del clásico de la Serie Mundial de 2005, un evento que el papa León XIV vivió como aficionado desde las gradas. De hecho, el equipo de Chicago honró recientemente al pontífice con una instalación en el Rate Field, marcando el asiento que ocupó durante ese histórico partido que terminó con la victoria de los White Sox tras 88 años sin título.
El hermano del papa, John Prevost, confirmó que León XIV nunca fue fanático de los Cubs, otro equipo de Chicago, y que su devoción por los Medias Blancas es genuina y de larga data. Esta pasión deportiva ha generado gran interés y simpatía tanto en la comunidad católica como entre los seguidores del béisbol.

Además, la cercanía del papa con el deporte se ha reflejado en otras ocasiones, como su saludo a ciclistas durante el Giro de Italia y la recepción a jugadores del Napoli campeones de la Serie A, mostrando que el deporte es un puente para conectar con distintas culturas y personas alrededor del mundo.
Este gesto del papa León XIV no solo reafirma su identidad personal sino que también acerca a la Iglesia Católica a un público más amplio, mostrando un lado humano y cercano del líder espiritual más importante para millones de fieles.





