En la República Dominicana, la atención a los adultos mayores sigue siendo un desafío urgente. Para Dorca Susana Matos, una de las 94 personas que se graduaron recientemente en un programa especializado, ser cuidador va más allá de un empleo: es una tarea que exige dedicación y cariño.
Matos, madre de tres hijos, entre ellos uno con parálisis cerebral, pudo aplicar lo aprendido cuidando a su propio padre durante las prácticas supervisadas. Esto le permitió organizar mejor su tiempo y atender a su familia con mayor equilibrio.
Otra graduada, Bianela Beato, de 35 años, destacó que esta formación fue para ella un logro y un honor. Motivada por su empatía, encontró en el cuidado de los mayores una oportunidad para conectarse, aprender de sus historias y brindarles compañía. Aunque reconoció que dejar a su hija pequeña al cuidado de otros fue lo más difícil, valoró profundamente el cariño recibido de quienes asistió.
Entre los graduados, solo tres fueron hombres. Guillermo Regalado, de 59 años, expresó su satisfacción por apoyar a quienes “dieron vida”, aunque admitió que a veces lidiar con la rebeldía de algunos adultos mayores requería paciencia y creatividad.
Este programa, impulsado por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep), Supérate y el Consejo Nacional de Personas Envejecientes (Conape), combinó un mes de teoría con seis meses de prácticas. Al concluir, los participantes recibieron certificados y contratos laborales de un año como cuidadores.

Envejecientes (Conape) habla durante la graduación de los 94 participantes.
Las autoridades destacaron que la República Dominicana, al igual que otros países latinoamericanos, enfrenta un crecimiento constante en su población adulta mayor. Esto implica un aumento en la demanda de atención continua y humanizada para quienes dependen de otros. Subrayaron además que el cuidado de los envejecientes no debe ser solo una responsabilidad familiar ni recaer exclusivamente en mujeres, sino que es un compromiso que toda la sociedad debe asumir para garantizar una vejez digna y respetada.
Según datos recientes del Banco Mundial, la población mayor de 60 años en América Latina crecerá del 12% actual a cerca del 25% en 2050, lo que intensifica la necesidad de programas formales de cuidado y políticas públicas que apoyen tanto a los adultos mayores como a sus cuidadores. Esto convierte iniciativas como la del Infotep y Conape en un modelo esencial para enfrentar el envejecimiento poblacional con calidad y humanidad.





