El rapero Daniel Hernández, más conocido como Tekashi 6ix9ine, reconoció en una corte federal de Nueva York que violó los términos de su libertad supervisada al hallarse MDMA y residuos de cocaína en su casa de Florida durante una redada realizada en marzo de 2025. El artista, de 29 años, admitió que las drogas estaban guardadas en un armario de su dormitorio.
En la audiencia presidida por el juez Paul Engelmayer, se informó que otros cargos relacionados con armas y drogas encontrados en la propiedad fueron retirados por falta de pruebas directas que vincularan al rapero con esos elementos. En particular, un arma hallada no contenía rastros de ADN de Hernández.
La sentencia de Tekashi está programada para el 25 de septiembre de 2025. Las directrices federales indican que podría recibir entre 3 y 9 meses de prisión por cada uno de los cargos aceptados. Además, el juez advirtió que cualquier incumplimiento antes de esa fecha podría traer consecuencias más graves.
La defensa solicitó un aplazamiento para que el rapero pueda finalizar el servicio comunitario ordenado, un aspecto que podría influir favorablemente en la sentencia. El Departamento de Libertad Condicional ha señalado que Hernández ha mostrado signos positivos y está mejorando su conducta.
Este caso integra el historial judicial de Tekashi 6ix9ine, relacionado con su condena de 2019 por extorsión y vínculos con la pandilla Nine Trey Gangsta Bloods. Como testigo cooperante, logró una reducción de su condena y obtuvo libertad supervisada, tras cumplir parte de su pena en prisión. Sin embargo, desde entonces ha incurrido en varias violaciones de su libertad condicional, lo que ha complicado su situación legal.
Cabe destacar que Tekashi fue liberado anticipadamente en 2020 debido a la pandemia de COVID-19, pero desde entonces ha enfrentado múltiples arrestos por incumplimientos, como viajes sin permiso y pruebas de drogas positivas, separados del nuevo cargo por posesión de sustancias detectadas en su residencia de Miami.
Esta situación pone de relieve la estricta vigilancia que enfrentan los artistas con antecedentes penales que cumplen condenas federales, y evidencia los desafíos para mantener la libertad supervisada bajo condiciones estrictas.
El texto ha sido reformulado con sinónimos y reducción de redundancias para que aporte claridad, precisión y fluidez, evitando un tono sensacionalista. Se añadió contexto sobre antecedentes judiciales y aspectos del seguimiento en libertad supervisada, sin copiar de forma literal artículos previos.





