El gobierno de Donald Trump planea hacer más difícil el examen de ciudadanía estadounidense, criticando que la versión actual es muy sencilla y se limita a memorizar respuestas sin reflejar el espíritu de la ley, según Joseph Edlow, director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS).
Actualmente, los aspirantes deben responder correctamente 6 de 10 preguntas seleccionadas de un banco de 100, pero la administración prevé volver a un formato más estricto como el usado en el primer mandato de Trump, donde se exigían 12 respuestas correctas de 20 preguntas para aprobar. Aunque no hay fecha definida para estos cambios, cualquier reforma debe pasar por un proceso formal de regulación federal.
Estos ajustes forman parte de la política migratoria rígida promovida por Trump, que también busca revisar el programa de visas H-1B, clave para trabajadores altamente cualificados. Edlow propone priorizar a las empresas que ofrezcan mejores salarios en lugar de las que optan por mano de obra más barata, buscando complementar, no reemplazar, la fuerza laboral estadounidense.
Joseph Edlow, confirmado recientemente para dirigir el USCIS, ha reiterado que la inmigración debe alinearse con los intereses económicos y de seguridad nacional, y aunque reconoce sus beneficios, enfatiza que debe ser un balance positivo para el país.
La propuesta busca aumentar el rigor en la naturalización para asegurar que quienes obtengan la ciudadanía tengan un entendimiento sólido del civismo estadounidense, dentro de un enfoque más restrictivo que caracteriza la línea dura de la administración Trump frente a la inmigración.





