El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, anunció el día de hoy que ha ordenado la destitución inmediata de la comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), Erika McEntarfer, tras publicarse un informe que mostró una fuerte desaceleración del empleo y revisiones negativas a los meses previos.
«He ordenado a mi equipo despedir de inmediato a esta nombrada política de Biden. Será reemplazada por alguien mucho más competente y calificado”, publicó Trump en redes sociales, en referencia a McEntarfer, economista con más de dos décadas de experiencia en el gobierno federal.
La decisión de Trump se conoció horas después de que el BLS publicara que la economía estadounidense sumó solo 73,000 empleos en julio, y revisó a la baja las cifras de mayo (de 144,000 a 19,000) y junio (de 147,000 a 14,000). El ajuste total de 258,000 empleos representa la mayor corrección en dos meses desde 2013, fuera del periodo extraordinario de la pandemia.
Trump calificó las revisiones como un “enorme error” y sostuvo que “cosas similares han ocurrido a principios de este año, siempre en sentido negativo”, aunque no presentó pruebas de manipulación ni de errores metodológicos. También señaló que los datos de empleo “deben ser justos y precisos, no pueden ser manipulados con fines políticos”.
McEntarfer, nominada por el expresidente Joe Biden y confirmada por el Senado con una votación bipartidista de 86 a 6, había asumido el cargo en enero de 2024. Su trayectoria incluye puestos en el Departamento del Tesoro, el Buró del Censo y el Consejo de Asesores Económicos.
El reporte de empleo publicado por la oficina que dirigía McEntarfer generó una ola de preocupación en Wall Street y en la Reserva Federal. El promedio de creación de empleos en los últimos tres meses bajó a solo 35,000 plazas mensuales, lo que derrumba la narrativa de un mercado laboral resiliente que el presidente de la Fed, Jerome Powell, sostuvo apenas días antes al dejar sin cambio la tasa de interés por quinta vez consecutiva.
El crecimiento de mayo fue recortado de 144,000 a apenas 19,000, y el de junio pasó de 147,000 a solo 14,000. En conjunto, estas revisiones representan una pérdida neta de 258,000 empleos, 88.8% menos de lo reportado previamente.
Los analistas coinciden en que la debilidad del mercado laboral aumenta significativamente la probabilidad de un recorte de tasas en septiembre.
La tensión también escaló dentro de la Reserva Federal. Dos gobernadores, Christopher Waller y Michelle Bowman, disintieron de la decisión de mantener la tasa, señalando que el enfriamiento del empleo justificaba ya un recorte de 25 puntos base.
Pero la presión sobre la Fed no solo viene del mercado. Trump intensificó sus ataques contra Jerome Powell, a quien volvió a llamar “Jerome ‘Too Late’ Powell” y acusó de “reaccionar tarde”. Aunque el banco central ha evitado actuar precipitadamente tras su error de cálculo postpandemia, los riesgos a la baja en el mercado laboral ahora son más difíciles de ignorar.
La ofensiva del presidente también debe leerse a la luz del mandato dual de la Reserva Federal, que le exige promover tanto la estabilidad de precios como el máximo empleo.
Powell ha defendido la decisión de mantener las tasas sin cambios, en buena medida respaldado en los datos laborales que ahora fueron revisados drásticamente a la baja. Para Trump, esta corrección no solo revela una debilidad económica real, sino que sugiere que hay motivaciones políticas detrás del retraso en un recorte que considera urgente para inyectar crédito al sistema y reducir los costos de financiamiento del gobierno federal.





