La frontera entre República Dominicana y Haití se mantiene en calma relativa, aunque persisten áreas vulnerables utilizadas para el ingreso irregular y actividades ilícitas, según el ministro de Defensa, general Carlos Antonio Fernández Onofre. Destacó que los puntos más problemáticos están en el norte, donde aún faltan murallas o verjas físicas, y en el sur central, en Elías Piña. Allí, a pesar de múltiples controles, se intensifican intentos de tráfico de personas y contrabando.
Fernández Onofre informó que entre mayo y agosto de 2025 fueron decomisadas más de 11 millones de unidades de mercancías ilegales, que ahora se están destruyendo. Explicó que incluso en los mercados binacionales vigentes, con hasta cinco líneas de defensa, hay intentos de burlar la seguridad para introducir cargas o personas ilegales.
Para enfrentar esta situación, el Ministerio de Defensa ha reforzado acciones con el despliegue cercano a 11 mil soldados a lo largo de la frontera y emprendió la construcción de 13 kilómetros nuevos de verja perimetral entre La Sal (Dajabón) y Capotillo, parte de un proyecto que cubrirá cerca de la mitad del límite terrestre que mide 340 km. Esta medida forma parte del esfuerzo oficial para frenar la migración irregular y proteger la soberanía nacional.
Además, el reforzamiento incluye mayor presencia militar, uso de drones y vigilancia aérea, lo que ha aumentado la percepción de seguridad entre los residentes de la frontera, en un contexto de creciente inestabilidad en Haití marcada por violencia y desplazamientos masivos. Las autoridades insisten en que, aunque la zona dominicana está controlada y sin incidentes graves recientes, los retos persisten en los puntos sin barreras físicas y en sectores donde se intenta vulnerar la ley.
Este operativo integral refleja un enfoque multidimensional que combina presencia territorial sólida, tecnología y controles estrictos, con la meta de mantener la frontera segura y regular el flujo migratorio.





