El presidente venezolano Nicolás Maduro lanzó una contundente advertencia hacia Estados Unidos y el presidente Donald Trump, tras el aumento a 50 millones de dólares de la recompensa ofrecida por información que conduzca a su captura. En un mensaje transmitido durante su programa televisivo oficial, Maduro, acompañado por oficiales del alto mando militar, subrayó que cualquier intento de captura podría desencadenar “el fin del imperio estadounidense”.
“Les digo a los imperialistas, no se atrevan, no se atrevan, porque la respuesta puede ser el inicio del fin del imperio americano. Yo soy un hombre de paz, pero también un guerrero”, afirmó el líder venezolano, dejando claro que no piensa ceder ante las presiones externas.
Esta declaración se da en un contexto tenso donde Estados Unidos ha endurecido su postura contra el régimen chavista, incluso autorizaron al ejército estadounidense a combatir los carteles narcotraficantes vinculados con Venezuela, lo que ha sido parte de la estrategia para debilitar a Maduro. Mientras tanto, el presidente Trump ha implementado medidas económicas y sanciones para bloquear las operaciones de petróleo venezolano en el mercado internacional.
En respaldo a Maduro, el comandante estratégico de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Domingo Hernández Lárez, prometió lealtad absoluta y rechazó la recompensa señalándola como un ultraje al honor militar de Venezuela. Por su parte, Diosdado Cabello destacó la activación de amplios dispositivos de seguridad en todo el país para preservar la soberanía y la paz interna.
Organismos internacionales y algunos países vecinos han expresado rechazo a la política estadounidense, tildándola de intervencionista y peligrosa para la estabilidad regional. Maduro, por su lado, también denunció la existencia de una “conspiración fascista” apoyada por Estados Unidos y vinculada con el narcotráfico como parte de los desafíos que enfrenta su gobierno.
Este intercambio de amenazas y sanciones intensifica una crisis que ha mantenido a Venezuela en una situación política y social de alta tensión, con riesgos de escalada que afectan a toda la región.
Este escenario pone en evidencia la profunda polarización y el enfrentamiento directo entre ambos gobiernos, donde la retórica guerrera de Maduro se contrapone a la presión política y militar de Washington, dejando el futuro abierto a diferentes escenarios de confrontación o negociación.





