El director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), Juan Manuel Méndez, convocó este viernes a la población a mantenerse vigilante ante posibles inundaciones en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, debido a las lluvias que podrían generar los restos del huracán Erin.
Aunque el centro del huracán pasará a unos 400 kilómetros del noreste del país, se estiman acumulaciones de hasta 70 o 75 milímetros de lluvia, lo que podría causar anegamientos en zonas urbanas. Méndez recordó que fenómenos distantes también pueden traer efectos adversos, pues desprenden campos nubosos que generan precipitaciones localizadas.
En áreas rurales, el impacto sería menor, ya que los suelos absorben mejor el agua y no están saturados, explicó durante una rueda de prensa.
Por su parte, Gloria Ceballos, directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), informó que Erin, huracán categoría 1 con vientos de hasta 120 kilómetros por hora, avanza hacia el oeste-noroeste y seguirá fortaleciéndose sobre las aguas cálidas del Caribe. Erin es el primer ciclón de la actual temporada en el Atlántico Norte.
Se esperan lluvias desde la tarde del sábado en la región este, con mayor intensidad el domingo.
El COE declaró alerta verde para las provincias costeras La Altagracia, El Seibo, Samaná, María Trinidad Sánchez, Espaillat, Hato Mayor, Puerto Plata y Montecristi, donde se prevé oleaje peligroso. Se recomendó a embarcaciones pequeñas y medianas no salir a la mar desde la tarde del sábado.
Además, Méndez adelantó que mañana a las 11:00 a.m. se presentarán nuevas indicaciones, posiblemente con restricciones en el uso de playas.
El funcionario insistió en la importancia de que la población tome precauciones anticipadas y ejerza la “autoevacuación” en caso de residir en áreas vulnerables, sin esperar órdenes oficiales. El país dispone de 769 refugios con capacidad para aproximadamente 700 mil personas.
Estudios recientes sobre huracanes en la región indican que los remanentes de ciclones pueden generar lluvias intensas y repentinas, incluso cuando el fenómeno principal se encuentra alejado, por lo que la vigilancia y la preparación resultan clave para reducir riesgos.





