En medio de prolongados cortes de energía y la ausencia de respuestas por parte de EDESUR, la inventiva de los dominicanos vuelve a brillar. Un video viral muestra cómo un vecino ha convertido una planta eléctrica en un pequeño negocio, cobrando por cargar celulares ante la desesperación de un barrio que lleva días sin luz.
Esta iniciativa, que ya es conocida como “el enchufe del pueblo”, se ha transformado en el punto de encuentro y apoyo para familias afectadas que necesitan mantener sus dispositivos activos. Más que una simple solución improvisada, representa la capacidad de adaptación y solidaridad que distingue a la comunidad.
Mientras las autoridades eléctricas no atienden las frecuentes fallas, ciudadanos buscan alternativas para permanecer conectados, demostrando que la creatividad puede superar incluso las crisis más persistentes.
Este fenómeno no es exclusivo de República Dominicana. En varios países, ante la falta de suministro eléctrico, surgen ideas similares, donde la cooperación vecinal y el emprendedurismo emergen como respuesta directa a problemas estructurales.
En este caso, el “enchufe del pueblo” simboliza no solo una necesidad, sino también el espíritu incansable de un pueblo que no se rinde.





