Cada 27 de agosto se conmemora el Día Mundial de los Lagos, fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para recordar la relevancia de estos ecosistemas en la sostenibilidad del planeta y en la vida cotidiana de millones de personas.
Los lagos son reservas estratégicas de agua dulce, vitales para el consumo humano, la agricultura, la producción de energía y la regulación del clima, ya que funcionan como depósitos naturales de carbono. Además, son refugio de una gran diversidad de especies, muchas de ellas en riesgo por la degradación ambiental.
Pese a su valor, enfrentan múltiples amenazas: contaminación, sobreexplotación, pérdida de biodiversidad y los impactos acelerados del cambio climático, que alteran la calidad y cantidad de agua disponible.
La celebración busca impulsar la gestión sostenible y la restauración de ecosistemas acuáticos, así como promover la participación de las comunidades en su conservación. De hecho, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha puesto a disposición una herramienta interactiva que permite monitorear en tiempo real la salud de lagos, humedales y acuíferos en distintas regiones del mundo.
Según el World Lakes Network, alrededor del 60% de los grandes lagos del planeta presentan algún grado de degradación, lo que subraya la urgencia de tomar medidas colectivas para garantizar su preservación.
El Día Mundial de los Lagos nos recuerda que cuidar estos ecosistemas es asegurar agua, vida y equilibrio ambiental para las generaciones futuras.





