Los adolescentes han integrado la IA en su vida cotidiana, ya sea para los estudios o como confidente en cuestiones personales. No obstante, la mayoría también manifiesta recelos, entre los que destacan la utilización de imágenes para crear contenido sexual falso, según afirma el 84 % de las encuestadas y el 76 % de los encuestados.
Estos son algunos de los datos que revela el informe Así somos. El estado de la adolescencia en España, presentado este jueves por la organización Plan International, se basa en más de 3.500 entrevistas realizadas a adolescentes de entre 12 y 21 años y pretende ser una radiografía de cómo vive y siente el 10 % de la población.
La encuesta revela que en términos generales, la gran mayoría de los adolescentes españoles están satisfechos con sus vidas (el 76 % de las chicas y el 80 por ciento de ellos), pero también muestran inquietudes y problemas: en torno al 10 por ciento admite haber experimentado adicción al móvil, a las redes sociales y a la IA; cerca de 8 de cada 10 creen que todos los políticos mienten, y el 15 por ciento de ellas (el doble que ellos) admite problemas de salud mental.
La preocupación y la incertidumbre frente al futuro se acentúa entre los 17 y los 21 años, especialmente entre las chicas (50 %, frente al 39 % de los chicos), pues acusan los problemas de su entorno, como la educación o la vivienda.
Aunque son conscientes de la violencia de género, todavía no se perciben como tal determinados comportamientos de control: alrededor de la mitad de los chicos ve aceptable querer saber en todo momento dónde está su novia o revisar su móvil. Y como dato llamativo, la encuesta revela que el 72 % de ellos teme que una chica les acuse sin motivo de acoso.
En cuanto a ellas, el 14 % afirma haber vivido acoso o violencia sexual -un 9 % a través de redes sociales o IA-, un porcentaje que desciende en el caso de ellos, con un 6 y 8 por ciento respectivamente.
El aspecto físico es fuente de preocupación, sobre todo para ellas, pues las expectativas que generan las redes sociales son muy altas. Así, más de dos de cada diez adolescentes y jóvenes no se sienten cómodos con su imagen.





