Al borde de la madrugada del viernes, el Congreso peruano ha dado luz verde a la remoción de la Presidenta Dina Boluarte, tras considerar que había incurrido en una «incapacidad moral permanente» para hacer frente a la crisis de criminalidad que atraviesa el país.
La decisión se adoptó tras la presentación de cuatro mociones de vacancia por parte de diversas bancadas, las cuales fueron admitidas y aprobadas por una mayoría significativa. El procedimiento se realizó en el contexto de intensos debates sobre la inseguridad y el papel del Ejecutivo para contener a las bandas criminales.
Dina Boluarte debía acudir al Congreso peruano para ejercer de inmediato su defensa en el pleno del Congreso, pero optó por no asistir, calificando el proceso de “inconstitucional”. La ausencia de la mandataria generó críticas de los legisladores que exigían explicaciones sobre la gestión gubernamental frente a la ola de violencia.
Tormenta política en Perú
La vacancia de Dina Boluarte se produce en un contexto marcado por el crecimiento de la criminalidad organizada, especialmente las bandas dedicadas a la extorsión. Según los congresistas, la falta de respuesta oficial frente a la “impunidad” con la que operan estas estructuras aceleró la decisión de destitución.
Con esta votación, Perú se adentra en una nueva etapa de incertidumbre política. Las fuerzas políticas ahora deberán definir el mecanismo de sucesión presidencial, en un país que en la última década ha visto desfilar varios mandatarios por destituciones y renuncias.





