Richard Grenell, representante del Gobierno de los Estados Unidos en las negociaciones con Caracas, hizo referencia al reconocimiento otorgado a la ciudadana venezolana María Corina Machado.
El representante especial del Gobierno de Donald Trump para misiones de carácter especial, Richard Grenell, expresó el día viernes su descontento empleando palabras contundentes, tras el otorgamiento del premio Nobel de la Paz, que en esta ocasión fue concedido a la representante de la ideología ultraderechista venezolana, María Corina Machado.
Grenell expresó en sus redes sociales su punto de vista acerca del Premio Nobel, manifestando su opinión de que este ya no existe. Las declaraciones del representante de la administración de Donald Trump se produjeron poco después de que el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, emitiera una crítica sobre la decisión, asegurando que el comité encargado de otorgar el galardón «antepone la política sobre la paz».
El fallo del Nobel ha indignado a gran parte del espectro político en EE.UU. Por una lado, algunos sectores reclaman que el mandatario estadounidense era quien merecía el premio, mientras que la izquierda considera ilógico que Machado recibiera un galardón de paz, cuando ha sido una activa promotora de intervenciones militares extranjeras en contra de su propio país.
En el ámbito internacional, el presidente ruso, Vladímir Putin, comentó este viernes: «Ha habido casos en los que el Comité [de Nobel] ha concedido el Premio Nobel de la Paz a personas que no han hecho nada por la paz. Y, en mi opinión, estas decisiones han dañado enormemente la autoridad de este premio».
En febrero pasado, el mandatario estadounidense afirmó que merecía el Premio Nobel de la Paz, aunque admitió que no confiaba en recibirlo. «Lo merezco, pero nunca me lo darán», declaró Trump en la Casa Blanca durante una reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
El líder estadounidense ha llevado meses buscando una nominación al Nobel de la Paz, insistiendo en que logró poner fin a «siete guerras interminables«: los conflictos entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán y la India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, así como entre Armenia y Azerbaiyán.





