El presidente Luis Abinader encabezó este sábado la ceremonia solemne con la que fueron trasladados los restos de Juan Rodríguez García, conocido como Juancito Rodríguez, al Panteón de la Patria. El hecho simboliza un homenaje definitivo al líder antitrujillista, recientemente declarado Héroe Nacional mediante el decreto 288-25.
El acto tuvo lugar en la explanada del Palacio Nacional, donde el mandatario recibió las cenizas del destacado mocano. La ceremonia inició con el Himno Nacional y salvas de honor, antes del traslado de los restos al interior del edificio para rendirle los honores oficiales.


La primera guardia de honor fue encabezada por Abinader, acompañado por el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; la ministra de Interior y Policía, Faride Raful; y el ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre. Durante su discurso, el presidente destacó que Rodríguez García “eligió estar del lado correcto de la historia”, al enfrentarse a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
El jefe de Estado subrayó que el homenaje busca “reivindicar la memoria de quienes forjaron los cimientos de la democracia” y garantizar que su legado permanezca vivo entre las futuras generaciones.
Juancito Rodríguez nació en 1886 en Estancia Nueva, Moca. Senador y empresario agrícola, se distinguió por su valentía al oponerse al régimen trujillista, destinando su fortuna a financiar la resistencia y pagando con exilio y pérdidas familiares el precio de la libertad. Murió en La Habana en 1960, pocos meses antes del ajusticiamiento del dictador.
Con este traslado, la República Dominicana le otorga un espacio permanente en el Panteón de la Patria, donde reposan figuras como Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Gregorio Luperón. Este recinto, ubicado en la Ciudad Colonial, es considerado el principal símbolo de reconocimiento a los hombres y mujeres que entregaron su vida a la nación.
Los restos de Juancito Rodríguez descansaban hasta ahora en el cementerio municipal de Moca, junto a su hija Pucha Rodríguez, también recordada por su resistencia frente a la tiranía trujillista.






