Tener relaciones sexuales a oscuras es una práctica muy habitual entre las parejas. Esta preferencia se atribuye normalmente a varios factores. De acuerdo a un estudio realizado frente a esta inquietud, aproximadamente un tercio de las mujeres se preocupa por este tema debido a la inseguridad de cómo se ve desde los ojos de su pareja.
El investigador Michael Wiederman, autor del estudio, señala que esta preocupación femenina por la apariencia durante el sexo es similar a la búsqueda de rendimiento que experimentan los hombres.
Mientras ellos se enfocan en obtener y mantener una erección, así como en retrasar la eyaculación para que su pareja alcance el orgasmo, las mujeres se sienten presionadas a ser deseables y a excitar los deseos masculinos a través de su apariencia y seducción.
En ambos casos, la preocupación por no estar a la altura de las expectativas de su pareja afecta negativamente la capacidad de disfrutar de la intimidad plenamente. Entre ellos, están la inseguridad y la preocupación por la apariencia física. Sin embargo, hay quien defiende esta práctica alegando que la oscuridad puede fomentar una conexión más profunda y una mayor concentración de sensaciones.





