Uno de los ejes más polémicos del discurso fue el ataque frontal de Trump a las políticas climáticas y energéticas europeas. El presidente calificó la transición hacia energías renovables como “el nuevo engaño verde, quizás el mayor fraude de la historia”. En su estilo característico, ironizó sobre los parques eólicos, imitando con el dedo el giro de una hélice. “Cada vez que eso da la vuelta, pierdes 1.000 dólares”, dijo, arrancando reacciones encontradas en la sala.
Trump sostuvo que la energía debería generar riqueza, no pérdidas, y presentó a Europa como un caso de advertencia para Estados Unidos. Citó a Alemania, asegurando que hoy produce 22% menos electricidad que en 2017, y afirmó que los precios de la electricidad en Europa son 60% más altos que en Estados Unidos. También apuntó contra el Reino Unido, lamentando que no explote plenamente las reservas energéticas del Mar del Norte.
En el mismo bloque temático, Trump vinculó el deterioro europeo con lo que llamó “migración masiva sin control”. Dijo que Estados Unidos “cuida mucho” a la gente de Europa y recordó su herencia familiar escocesa y alemana, subrayando los lazos civilizatorios compartidos. Pero enfatizó que temas como energía, comercio, inmigración y crecimiento económico deben ser centrales si se quiere un Occidente fuerte y unido.
“Europa tiene que hacer lo suyo”, sentenció. “Tienen que salir de la cultura que han creado durante los últimos diez años. Es horrible lo que se están haciendo a sí mismos. Se están destruyendo”.





