El exjugador de la NBA, Jason Collins, reconocido por ser el primer jugador abiertamente gay de la liga, falleció a los 47 años tras una batalla contra un agresivo cáncer cerebral, según confirmó su familia.
Collins había revelado a ESPN en noviembre que padecía un glioblastoma en etapa 4, una de las formas más letales de cáncer cerebral. Durante el invierno pasado viajó a Singapur para someterse a tratamientos experimentales que aún no estaban autorizados en Estados Unidos.
Esos tratamientos lograron una mejoría temporal que le permitió regresar a casa, asistir a las actividades del All-Star Weekend en Los Ángeles y también presenciar un partido en su antigua universidad, Stanford University, donde tuvo una destacada trayectoria deportiva.
Sin embargo, el cáncer reapareció recientemente y su estado de salud empeoró rápidamente. Finalmente, falleció en su hogar, rodeado de su familia, quienes informaron la noticia a través de un comunicado cargado de emoción y reconocimiento por su valentía durante la enfermedad.
Jason Collins dejó una huella histórica en el deporte no solo por su carrera en la NBA, sino también por convertirse en un símbolo de inclusión y representación dentro del baloncesto profesional durante la última década.





