La imputación presentada en Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro marca una nueva etapa en la política de presión impulsada por el presidente Donald Trump hacia Cuba, según analistas y expertos en política exterior citados por medios estadounidenses.
La acusación, anunciada en Miami, incluye cargos relacionados con el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, incidente en el que murieron ciudadanos estadounidenses. El caso coincide además con recientes declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio, quien llamó a respaldar una “nueva Cuba” alineada con los intereses de Washington.
Expertos consideran que esta estrategia responde a la intención de revitalizar la llamada Doctrina Monroe, política histórica estadounidense enfocada en mantener influencia sobre el hemisferio occidental. Según el exasesor de seguridad nacional Alexander Gray, el enfoque de Trump continúa centrado en América Latina pese a conflictos internacionales como la guerra en Irán.
Los analistas sostienen que la medida busca aumentar la presión sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel y la estructura militar cubana, especialmente en medio de la crisis económica que atraviesa la isla. También señalan que las sanciones y acciones judiciales forman parte de una estrategia más amplia dirigida a provocar cambios políticos en Cuba.
La Fiscalía estadounidense indicó que Raúl Castro podría enfrentar cadena perpetua o incluso pena capital. Aunque expertos consideran poco probable una extradición, afirman que la acusación representa una señal directa hacia las élites del gobierno cubano y podría aumentar las tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana.





