El Centro Conductual para Hombres de la Procuraduría General de la República ha observado resultados positivos en los procesos de rehabilitación de hombres denunciados por violencia de género e intrafamiliar. Su encargada, Rocío Rodríguez, explicó que el cambio depende de la decisión personal de cada individuo de transformar su manera de pensar y actuar. La especialista destacó que el centro trabaja con un enfoque terapéutico profundo orientado a modificar conductas violentas.
Durante una entrevista en el programa Entre Periodistas, Rodríguez informó que solo en el primer trimestre de 2026 fueron admitidos más de 300 nuevos usuarios en las instalaciones ubicadas en la Yolanda Guzmán, Distrito Nacional. Esta demanda generó alrededor de 5,500 sesiones terapéuticas en apenas tres meses, reflejando la magnitud del trabajo que realiza el equipo profesional.
La psicóloga explicó que el tratamiento tiene una duración aproximada de seis meses y contempla unas 60 horas de intervención. El programa incluye orientación inicial, terapias grupales para sensibilizar a los participantes, seguimiento conductual y al menos ocho consultas individuales para abordar las particularidades de cada caso. Además, la asistencia es obligatoria por disposición judicial y cualquier incumplimiento es reportado al Ministerio Público.
Rodríguez señaló que uno de los principales factores detectados entre los usuarios es el denominado “analfabetismo emocional”, así como problemas severos de celos presentes en cerca del 49% de los casos estudiados internamente. También advirtió sobre el fenómeno de la “doble fachada”, donde algunos agresores mantienen una imagen positiva ante la sociedad mientras ejercen conductas violentas en el ámbito privado.
La especialista resaltó que más de la mitad de los participantes completa exitosamente el programa y aseguró que ninguno de los usuarios que ha concluido todo el proceso ha reincidido en agresiones o feminicidios. Asimismo, destacó el incremento de jóvenes entre 18 y 20 años remitidos al centro, lo que permite intervenir tempranamente para prevenir hechos de mayor gravedad y promover relaciones más saludables.





